Querido Diario:
Como te dije el 26 de octubre, di una charla en la actividad del Museo llamada "El Prado habla". Y te prometí transcribirla para ti y para todos los cotillas que te leen a hurtadillas.
Me quedé diciéndote que los autores de estas pinturas son, por lo menos, dos personas, el "diseñador" y el ejecutor, y que las dos son anónimas.
Continuo...
"Las pinturas de esta capilla estaban en el ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo. Pero, ¿qué es un ábside?
Es el lugar donde el sacerdote celebraba la Eucaristía. Actualmente es algo distinto y se le llama Presbiterio, y suele estar separado del pueblo por unas escaleras. Es parecido al Santa Santorum judío, que estaba apartada de la gente por unas cortinas. En el Románico, el ábside solía estar en una capilla separada de la nave donde se colocaba los feligreses.
El ábside de esta capilla estaba repleta de pinturas. Pero, ¿por qué estas pinturas y no otras? ¿Qué representan?
Primero hay que recordar que el ábside era el lugar donde Dios se convierte en Pan y en Vino. Y ahora pregunto, ¿dónde está Dios? Respuesta fácil... en el Cielo. Pues ya que en el ábside Dios está presente en el pan y en el vino, el ábside es como el Cielo. Pues sí, es como el Cielo en la tierra.
Por tanto el autor que diseñó las pinturas quiso representar el Cielo... quiso representar la Ciudad de Dios, tal y como la describe el Apocalipsis y tal y como lo explicó san Agustín, en el siglo V. Si cogiera ahora la Biblia y leyera el capítulo 20 del Apocalipsis, daría más de la mitad de esta charla, pues lo detalla muy bien, tal y como está pintada aquí.
La capilla tiene tres zonas... la bóveda, los riñones de la bóveda y los muros laterales.
Nada más entrar en el la capilla, ¿qué hay dibujado en la puerta de acceso? Pues como es la primera pintura, se representa el principio de todo... el origen del Paraíso, del Cielo.
Si miramos hacia la entrada veremos dos escenas sobre el Paraíso. En el lado izquierdo la creación de Adán. Él está desnudo, y Dios le sujeta la mano con la suya izquierda a la vez que con la mano derecha le bendice.
Y en el lado derecho vemos a Adán y Eva comiendo del fruto prohibido que le ha ofrecido la serpiente.
Curiosamente vemos en estas dos escenas cuatro árboles. ¿Por qué se han pintado cuatro y no... ocho, por ejemplo? Pues porque, siguiendo una tradición oral de la época, recogida más tarde en unos escritos por el dominico Santiago de Vorágine, dice que la cruz de Cristo estaba hecha con la madera de cuatro árboles de diferentes especies... palmera, cedro, ciprés y olivo.
Y qué bonito detalle pintar esos cuatro árboles en el Paraíso, ya que nos quiere decir que "por el árbol del Paraíso pecamos, por el árbol de la cruz nos salvamos".
Eso sí, no es fácil identificar cada árbol en las pinturas, excepto el del centro, que debe ser la palmera... por el tronco.
Y además, vemos unas letras entre los personajes... ATM y ATEV. ¿Qué significan estas letras? En un principio pensé que podrían ser las abreviaturas de sus nombre, pero no lo veía muy claro. Hasta que empecé a pensar y me dí cuente que en el Medievo la gente era analfabeta. No conocían la escritura y solo la conocían los unas pocas personas cultas. Estas letras, por tanto, estaban destinadas a esos entendidos. Y no eran, como he dicho antes, las abreviaturas de sus nombres sino que eran acrósticos, la primera letra de cada palabra de una frase en latín, que era el lenguaje culto de la época.
ATM es el acróstico de "Adam Traxit Morte", que quiere decir "Adán arrastró [a la humanidad] a la muerte".
Y ATEV quiere decir "Adam Tradidit Evae Vitam", traducido al castellano dice "Adán trasmitió la vida a Eva".
Por tanto, con estos acrósticos, ya no tenemos dos escenas del Paraíso, sino cuatro... La creación de Adán, Adán trasmitiendo la vida a Eva, el pecado de Adán y Eva, y Adán arrastrando a la humanidad a la muerte.
Y debajo del Paraíso y del pecado de Adán y Eva, ¿qué vemos? Hay unos lebreles rampantes. Bueno, debería haber unos lebreles, pero solo queda el hocico de uno, el de la izquierda. Pero si nos fijamos bien, ese hocico es igual al de los perros del cuadro "Cacería de liebres" de la ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, que tenemos en esta misma sala.
Bueno, los lebreles son una copia del cancerbero de la mitología clásica. Los lebreles son perros cazadores y, fijándonos en el cuadro de la ermita de San Baudelio, cazan liebres. Pues volviendo a nuestras pinturas, hay que saber que, según los libros Levítico y Deuteronomio, los dos de la Biblia, dicen que la liebre, junto a otros animales, son impuros. Y como tal, no podrían entrar en el Reino de los Cielos. Eso nos da a entender que estos lebreles pintados aluden a que no dejan pasar a los impuros a este "Cielo en la tierra". El sacerdote, se supone que puro, es el único que puede pasar. Pero hay que decir que el hombre santo no entra por esta puerta custodiada por unos perros, sino por otra más pequeña que luego hablaremos de ella.
Ahora vamos a posicionarnos donde estarían los feligreses, fuera del ábside. ¿Qué es lo que ven al frente? Ven dos escenas del Evangelio. Pero, ¿por qué el autor eligió estas dos escenas de las muchas que podría haber escogido? Fijaos qué bonito...
Enfrente del pecado de Adán y Eva, Dios nos dice, por medio del autor, que para entrar en el Cielo, hay que ver, y a la vez hacer, lo que representan estas dos escenas...
Por un lado, vemos a la mujer pecadora arrepentida que lava los pies de Jesús con sus lágrimas y por otro lado vemos la escena de la Epifanía, la adoración de los Magos, pero en este caso con solo un mago.
Vamos a fijarnos en el lado izquierdo, el de la mujer arrepentida. Vemos que Jesús le está bendiciendo y a un ángel que está señalando a los dos... qué bonito... el ángel nos está diciendo que hay que arrepentirse para que Jesús te perdone y te bendiga.
Y si nos fijamos en la escena de la Epifanía, que está a la derecha, vemos que hay un solo mago. Y eso que en el siglo III el teólogo Orígenes ya hablo de tres magos. Es más, existe un mosaico en la iglesia de San Apollinaire Nuevo, en Rávena, Italia, del siglo VI, en el que se ven los tres magos y están escritos sus nombre. Pero en nuestra capilla solo hay un mago. Nos está indicando que no hay que donar cosas... sino que hay que donarse uno mismo.
Por tanto, estas dos escenas nos dicen que hay que dejar el pecado atrás e ir al Cielo con arrepentimiento y entrega.
Y todavía hay más... en el centro, entre estas dos escenas, ¿qué vemos? Una ventana. Verdaderamente el hueco de esta ventana mide 7 x 60 centímetros. Y hay que decir que antiguamente todas las iglesias estaban orientadas hacia el Este, como mirando la salida del sol... mirando a Dios que nos ilumina.
Imaginaos esta escena más bonita... el sacerdote está diciendo la misa de espaldas... bueno, eso está mal dicho. El sacerdote es el representante del pueblo y por eso está delante del pueblo. Es como el conductor de un autobús. ¿Está dando la espalda a los pasajeros? No. Está delante de ellos. Pues aquí es lo mismo, el sacerdote está delante del pueblo.
Además hay que decir que antiguamente la misa se solía decir a las primeras horas del día, ya que existía, y existe, lo que se llama "ayuno eucarístico". Actualmente es que, para comulgar, para recibir a Dios, hay que estar en ayuna por lo menos una hora antes. Pero antiguamente había que estar en ayunas desde el día anterior. Por eso se decía la misa tan pronto... para luego desayunar e ir a trabajar al campo.
Pues volviendo a la escena de la capilla... el sacerdote está diciendo la misa delante del pueblo y en el momento de la elevación, después de la consagración, la luz entra por la ventana y solo se ve a la Hostia Consagrada que es iluminada por el sol que nace... ¡¡¡Qué escena más bonita!!!
Y todavía no se ha terminado... ¿qué vemos encima de la ventana? Está Dios Espíritu Santo en forma de paloma. ¿Y qué le rodea? Una especie de elipse puntiaguda de dos colores, azul y rojo... es una llama de fuego. Y junto a la ventana, que es alargada, representa la luz que nos ilumina.. Qué significado más teológico... Es el Espíritu Santo, representado en forma de paloma sobre una llama, el que nos ilumina, como a los apóstoles en Pentecostés, y a la vez transforma el pan y el vino en Cuerpo y en Sangre de Jesucristo, como en la Última Cena".
Y por hoy, ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografías de parte del ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo -Segovia-, pintado hacia 1125. Fotografías sacadas de la página web del Museo Nacional del Prado).
Otra manera de conocer el Museo del Prado desde dentro...
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domingo, 28 de octubre de 2018
viernes, 26 de octubre de 2018
Querido Diario, 26 de octubre de 2018
Querido Diario:Hoy ha sido un día muy importante para mí. Te cuento...
No sé si lo sabes, pero el Museo tiene una actividad llamada "El Prado habla", en la cual cualquier trabajador del museo puede dar una charla. Y como yo me suelo meter en todos los charcos, hoy la he dado yo. He hablado sobre la capilla de la Ermita de la Vera Cruz de Maderuelo, de la que te hable el 16 de noviembre de 2017.
¿Sabes? Soy pregunta de examen para la próxima convocatoria de oposición a vigilante de salas del Museo del Prado. En el apartado de "Historia del Museo y sus colecciones", la pregunta podría ser...
"¿Qué vigilante de salas fue el primero que dio una charla en la actividad "El Prado habla"?
a) Miguel Falomir Faus
b) Pablo Ruiz Picasso
c) Juan Mª Martínez Casado
d) Miguel Zugaza Miranda"
Y la respuesta correcta sería la c).
Ya ha dicho a los del departamento de Educación, que son los responsables de esta actividad, que cuando se monte la exposición sobre el bicentenario del Museo tendrán que poner una fotografía mía como el primer vigilante de salas de "El Prado habla". Una cosa es la solicitud y otra es que me hagan caso, que va a ser que no, jejeje.
En fin, mientras hoy estaba vigilando las salas del mes, pensado, he decidido, si me das permiso, querido Diario, contarte a ti y a todos los cotillas que te leen a hurtadillas la charla. Pero como es larga, lo voy a hacer en "fascículos". Bueno, la charla ha sido solo de veinte minutos, pero he de reconocer que me había preparado una ponencia de casi una hora. Por eso lo voy a hacer por partes.
Ya sabía yo, querido Diario, que me ibas a dar el visto bueno. Pues empiezo con la primera entrega...
"Buenos días. Me llamo Juan Mª Martínez Casado y soy vigilante de salas del Museo. Y hoy voy a hablaros de la capilla de la Ermita de la Vera Cruz de Maderuelo, de la provincia de Segovia.
Además he de decir que tengo un blog en internet que se llama "Diario de un vigilante de salas del Museo del Prado". Lo digo por si a alguna persona le puede interesar.
Y dicho esto, he de decir que el Museo no se pueden hacer fotografías... sin flash, con flash, selfies, panorámicas, a mi hijo,... Estamos en España y tenemos que ser políticamente correctos y "no foto es no foto".
Además, no se pueden tocar las obras de arte... ni cuadros, marcos, esculturas, mesas de piedras duras, maquetas, leones de oro,... Curiosamente parte de la obra de la que vamos a hablar hoy parece que tiene un "imán cárnico" y todo visitante que se precie siente una atracción irrefrenable y pega su mano en esa parte de la obra. Por suerte esa parte no tiene pintura, pero, no sé si es por ese motivo o por otro, pero tocan esa parte de la capilla.
Y también existen por el Museo unas cuerdas llamadas "catenarias" que nos informan que no se puede traspasar el límite que marcan. No se puede pasar las manos, los planos, las patillas de las gafas, los abanicos, los bolígrafos....
-Si no he tocado.
-No he dicho que haya tocado. Es que no se puede rebasar el límite que marca la catenaria.
¿Que por qué digo todo esto? Pues porque como vigilante de sala me gustaría que todos los guías turísticos lo dijeran. Es más, me gustaría que todos los guías turísticos lo cumplieran. Para nuestro trabajo sería de gran ayuda.
¿Que por qué elegí esta obra?
He de decirles que aparte de ser vigilante de salas del Museo, soy guía turístico en mi ciudad, Alcalá de Henares, y me he especializado en turismo religioso. Soy guía de la Catedral Magistral de Alcalá, de su Torre y del Museo Monasterio de San Bernardo. También tengo que decirles que no somos unos guías "al uso". Nos hemos especializado en explicar el porqué de las cosas desde el punto de vista de la iconografía y explicando algo de teología. Y eso es lo que voy a intentar hablar hoy.
He elegido esta capilla porque la primera vez que me mandaron vigilar esta sala, que es la 51C, estaban cerradas las otras dos salas que me tendrían que haber tocado vigilar, la 51A y 51B, ya que las estaban preparando para una exposición temporal. Y como esta sala tiene una entrada secundaria, al final de una escalera y principio de una rampa, no pasaba "ni Dios". Bueno, Dios sí, porque está en todas partes. Estábamos solos Dios y yo, y pensé...
-¿Qué voy a hacer yo solo aquí cinco horas?
Entonces pensé en mis visitas turísticas religiosas del Monasterio de San Bernardo...
-Y si el Museo me diese la oportunidad de hacer una visita turística de esta capilla, ¿qué les diría?
Y me pasé toda la tarde pensando cómo sería esa visita turística.
Y mira por donde, hoy el Museo me concede este privilegio.
Después de todo lo dicho, empecemos a hablar de la ermita... ¿Dónde está la ermita realmente? Pues está en el margen derecho del río Riaza, en el término municipal de Maderuelo, en la provincia de Segovia.
Fue construida en el primer tercio del siglo XII y es de estilo románico.
Estaba concebida para el rito hispano-mozárabe. Hay que decir que la liturgia mozárabe era muy rica en escenificaciones artísticas. Se creaba una atmósfera muy emocionante de color y sonido. Se utilizaba mucho el incienso, la música,... cada gesto del sacerdote tenía un porqué teológico. Luego se impuso el rito latino, que era más frío, menos vistoso. Pero, como he dicho, la capilla de Maderuelo se construyó pensando en el rito hispano-mozárabe.
Esta ermita ha tenido, lógicamente, mucha historia y muchas historias, pero me voy a fijar en la reciente...
En 1896, el párroco de Maderuelo tenía problemas económicos para arreglar la iglesia parroquial del pueblo y, con el permiso del Obispo de Segovia, vendió la ermita de la Vera Cruz por treinta duros, de la época.
En 1922, León Leví compró parte de las pinturas de la capilla y empezó a arrancarlas. Para ser más exactos, compró el Pantocrátor. Por suerte, la Adminstración del Estado paralizó ese trabajo.
Dos años después, en 1924 la capilla absidial de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo fue declarada Monumento Arquitectónico Artístico, por lo cual, no se podía arrancar las pinturas.
En 1947, por la creación de un pantano al lado de la ermita, el Estado arrancó las pinturas para su conservación.
Y tres años después, en 1950, ingresaron en el Museo Nacional del Prado, y colocaron las pinturas tal y como estaban en el ábside de la ermita. Es decir, montaron una capilla lo más fielmente posible a su disposición original.
¿Cómo se "arranca" una pintura mural?
Hay tres métodos... Strappo, Stacco y Massello. Y la que se utilizó en este caso es el Strappo. Consiste en limpiar el muro; luego se echa encima un fijador, que actualmente algunos restauradores utilizan “resina epoxi; más tarde se cubre la pintura con unas telas empapadas en cola orgánica caliente; cuando estás secas se separan del muro, consiguiendo que la pintura se quede “pegada” en la tela; una vez extraída la pintura, se limpia de impurezas la parte de la pintura y luego se traslada al lienzo, y con agua caliente se quita las telas y el fijador sobrante.
¿Quién es el autor de las pinturas?
Primeramente hay que decir que en el románico no se puede hablar de un autor, sino, por lo menos, de dos. En el II Concilio de Nicea, en el año 787 después de Cristo, se dijo, y lo leo textualmente...
"No son los pintores sino los Santos Padres quienes tienen que inventar y ordenar. A ellos, los Santos Padres, pertenece la composición, al pintor sólo la ejecución".
Por tanto hay que hablar de un teólogo que pensó y diseñó la composición, y de un pintor que la ejecutó.
Sobre la pintura, es de un autor anónimo, pero se ven semejanzas con las pinturas de la ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, de la provincia de Soria y de las iglesias de Iglesias de San Climent y Santa María de Tahull, las dos en la provincia de Lérida. ¿Podrían ser del mismo autor? No se sabe. Podrían ser del mismo pintor o de una escuela similar"...
Y por hoy, ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografías de parte del ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo -Segovia-, pintado hacia 1125. Fotografías sacadas de la página web del Museo Nacional del Prado).
martes, 26 de junio de 2018
Querido Diario, 26 de junio de 2018
Querido Diario:
Ayer tuvimos otra vez "sarao" en el Museo. Como te conté el 8 de mayo, el día anterior habíamos presentado "en sociedad" el cuadro Josefa del Águila Ceballos, luego marquesa de Espeja, que pintó Federico de Madrazo y Kuntz entre los años 1852 y 1854, y que había donado al Museo del Prado la empresaria, coleccionista y miembro del Real Patronato del Museo Alicia Koplowitz.
Pero ayer fue un acto distinto... se inauguraron salas nuevas en el Museo, nueve para ser más exacto.
Pero ayer fue un acto distinto... se inauguraron salas nuevas en el Museo, nueve para ser más exacto.
A este acto de inauguración vinieron los responsables de los tres órganos rectores del Museo, que son el Presidente del Museo Nacional del Prado, el Real Patronato y el Director del Museo.
¿Que quiénes son? Te cuento...
El Presidente del Museo es el Ministro de Cultura y Deporte, que es don José Guirao Cabrera.
También vino el Real Patronato. Bueno, no sé si vino el Patronato al completo, pues son cuarenta personas. Pero sí sé que vino en representación de él su Presidente, que es don José Pedro Pérez-Llorca.
Y, lógicamente, también estuvo el Director del Museo, que es don Miguel Falomir Faus.
Bueno, yo estaba vigilando una de las salas nuevas y por tanto no vi cómo fue exactamente el acto de inauguración y dónde. Pero te puedo contar, querido Diario, que luego hicieron la visita de rigor a las salas nuevas. Y es ahí donde les vi a los tres juntos.
¿Que qué salas son las nuevas? Pues, primeramente te tengo que decir que están situadas en la segunda planta, justamente encima de la entrada de Goya, en la parte Norte del Museo. Y están divididas en tres zonas.
Por un lado están las salas 76-79. Y por otro, las salas 80-83. Estas dos zonas están dedicadas a la Pintura Flamenca y Holandesa, ambas del siglo XVII.
Y en el centro entre esas salas, está la sala 79B, que es una galería circular... una rotonda.
Y en el centro entre esas salas, está la sala 79B, que es una galería circular... una rotonda.
Para ser más concretos, te diré, querido Diario, que en el primer grupo, la sala 76 está dedicada específicamente a la Pintura Holandesa. En ella está el único cuadro que tenemos de Rembrandt, Judit en el banquete de Holofernes (antes Artemisa), del que te hablé el 14 de marzo. Y junto a este cuadro hay otros de Salomon de Bray, Joachim Wtewael, Hendrick Jacobsz Dubbels, Matthias Stom, Philips Wouwerman, Jan Both, Leonaert Bramer, Gabriël Metsu, Pieter Steenwijck, Pieter Claesz y Willem Claesz Heda. Creo que no me he dejado ninguno, jejeje.
La sala 77 es monográfica, es decir, que solo está dedicada a un pintor, en este caso, al pintor flamenco David Teniers.
Las salas 78 y 79 también son monográficas, en este caso dedicadas al también pintor flamenco Pedro Pablo Rubens.
Y nos saltamos al segundo grupo de salas... la 80 está dedicada a Pintura Flamenca de paisajes, en los que está, si bien recuerdo, Peter Snayers, Pieter Brueghel, Sabastian Vrancx, Jan Brueghel el Viejo, Joost de Momper, Denis van Alsloot y Antoine Sallaert.
La sala 81 está dedicada a la Pintura Flamenca de escenas de animales, con cuadros de Jan Fyt, Christian Luycks, Frans Snyders y Paul de Vos.
Y la sala 82 sigue dedicada a la Pintura Flamenca pero en este caso de animales y naturalezas muertas. Los pintores de esta sala son Jan Brueghel el Viejo, Jan Brueghel el Joven, Giulio Cesare Procaccini, Hendrink van Balen, Peeter Boel, Clara Peeters, Adriaen van Utrecht y Daniel Segners.
Y la sala 83 también es monográfica, esta vez del pintor flamenco, cómo no, Jan Brueghel el Viejo.
Ya solo me falta hablarte de la sala 79B, que como te he dicho antes es una rotonda. Y en esta sala está el Tesoro del Delfín.
Y sobre este Tesoro del Delfín, cuando estaba en el sótano, en las salas 100-102, escuché preguntas curiosas. Un día, un joven preguntó a un compañero...
-¿Dónde está el Tesoro de los Delfines?
Y en otra ocasión, una joven directamente descartó el título de "Tesoro" y me preguntó...
-¿Dónde están las salas de los Delfines?
Uhm... sin comentarios. Cada vez que me acuerdo, me imagino un acuario subterráneo lleno de defines... en el Museo del Prado.
En fin, como te dije en su día, se le llamaba "Delfín" al heredero de la corona francesa. Y el Delfín que tenía este tesoro era Luis de Francia, el hijo mayor del rey Luis XIV y de la infanta española María Teresa de Austria. Pero murió joven, con veintiocho años, durante una epidemia de viruela, y no llegó a reinar. Por tanto ese conjunto de alhajas fue heredado por su hijo Felipe V, el primer rey Borbón español. Y de la Corona española ha pasado al Museo del Prado.
Esta colección está formada por un conjunto de los tradicionalmente llamados "vasos ricos", de gran variedad de lugares de procedencia y de distintas épocas. Cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las realizadas durante los siglos XVI y XVII.
De las ciento sesenta y nueve obras que tenía este Tesoro del Delfín, han llegado hasta nosotros ciento cuarenta y cuatro... ciento veinte que estaban ya expuestas en el Museo, diez piezas más que componían un juego de café de laca, que estaba en el Museo de América, y otras catorce que formaban parte del juego de utensilios para preparar piezas de caza que estaban depositadas en el Museo Arqueológico Nacional.
¿Que por qué faltan algunas piezas? Buena pregunta, querido Diario. En un principio el Tesoro del Delfín fue saqueado en 1813, durante la invasión napoleónica, y once se "extraviaron". Y años más tarde, en 1918, desaparecieron trece piezas en un robo. Por eso no está la colección original entera.
¿Sabes, querido Diario? El Museo no se ha guardado ninguna pieza y las ciento cuarenta y cuatro que se conservan, todas, están expuestas en esta sala... más de cuarenta metros de vitrina continua, más otras sueltas por dentro de la rotonda.
Y además, se exhibe una selección de los ciento veinticuatro estuches conservados, que están ricamente decorados.
No me gusta hablar sobre el precio de las obras de arte porque creo que no es lo más importante. Pero, como cosa curiosa, te puedo decir que estas obras eran muy apreciadas, a veces por encima de otras obras de arte como pinturas o esculturas, que actualmente están mucho mejor valoradas. Es más, en el inventario realizado tras el fallecimiento del rey Felipe II, algunos vasos de cristal de roca, semejantes a los que tenemos en el Tesoro del Delfín, se tasaron muy por encima de las pinturas de Tiziano, Sánchez Coello o el Bosco, por ejemplo.
Pero, bueno, ahora me gustaría hablarte de una pieza en particular que me hipnotiza... es la Copa con sirena de oro, de autor desconocido, anónimo, realizada entre los años 1550 y 1575.
Aunque es pequeña, ya que solo mide 17,4 x 12,5 centímetros, es impresionante.
Es un vaso, que podría ser un salero, y está compuesto por una escultura de oro esmaltado con rubíes y diamantes, y dos piezas de ágata. La figura es una sirena de doble cola, con el cuerpo de oro y la cola esmaltada de azul verdoso, rojo y verde de trasflor. ¿Que qué es el trasflor? Pues es una pintura que se aplica sobre oro, plata, estaño u otros metales.
Sigo... su cabeza se cubre con un penacho de plumas esmaltadas. Y los brazos, que están abiertos, sostienen en alto un platillo de ágata con una montura de hojas esmaltadas revestida de rubíes.
Y la base es otra pieza de ágata. Y si te fijas bien, querido Diario, soportan el vaso cuatro peces esmaltados, que podrían ser delfines, con dobles colas, barbas y dientes de aspecto fiero.
Desgraciadamente le falta el delfín que la sirena tenía entre las piernas. Según se describió en su día, allá por el año 1746, este delfín era de color aperlado en cabeza y cola.
Y como ya te he hablado del valor de estas obras, ahora vas a alucinar de verdad... en total, esta Copa con sirena de oro constaba de ciento ochenta y cuatro piedras, según el inventario de 1746... ciento setenta y nueve rubíes y cinco diamantes. Hoy "solo" le quedan ciento setenta y siete rubíes y dos diamantes.
¿Cómo te quedas? Yo, impresionado.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía de la pieza del Tesoro del Delfín Copa con sirena de oro - 1550-1575 -, de autor anónimo, que se puede contemplar en la sala 79B).
En fin, como te dije en su día, se le llamaba "Delfín" al heredero de la corona francesa. Y el Delfín que tenía este tesoro era Luis de Francia, el hijo mayor del rey Luis XIV y de la infanta española María Teresa de Austria. Pero murió joven, con veintiocho años, durante una epidemia de viruela, y no llegó a reinar. Por tanto ese conjunto de alhajas fue heredado por su hijo Felipe V, el primer rey Borbón español. Y de la Corona española ha pasado al Museo del Prado.
Esta colección está formada por un conjunto de los tradicionalmente llamados "vasos ricos", de gran variedad de lugares de procedencia y de distintas épocas. Cuenta con piezas antiguas y medievales, aunque predominan las realizadas durante los siglos XVI y XVII.
De las ciento sesenta y nueve obras que tenía este Tesoro del Delfín, han llegado hasta nosotros ciento cuarenta y cuatro... ciento veinte que estaban ya expuestas en el Museo, diez piezas más que componían un juego de café de laca, que estaba en el Museo de América, y otras catorce que formaban parte del juego de utensilios para preparar piezas de caza que estaban depositadas en el Museo Arqueológico Nacional.
¿Que por qué faltan algunas piezas? Buena pregunta, querido Diario. En un principio el Tesoro del Delfín fue saqueado en 1813, durante la invasión napoleónica, y once se "extraviaron". Y años más tarde, en 1918, desaparecieron trece piezas en un robo. Por eso no está la colección original entera.
¿Sabes, querido Diario? El Museo no se ha guardado ninguna pieza y las ciento cuarenta y cuatro que se conservan, todas, están expuestas en esta sala... más de cuarenta metros de vitrina continua, más otras sueltas por dentro de la rotonda.
Y además, se exhibe una selección de los ciento veinticuatro estuches conservados, que están ricamente decorados.
No me gusta hablar sobre el precio de las obras de arte porque creo que no es lo más importante. Pero, como cosa curiosa, te puedo decir que estas obras eran muy apreciadas, a veces por encima de otras obras de arte como pinturas o esculturas, que actualmente están mucho mejor valoradas. Es más, en el inventario realizado tras el fallecimiento del rey Felipe II, algunos vasos de cristal de roca, semejantes a los que tenemos en el Tesoro del Delfín, se tasaron muy por encima de las pinturas de Tiziano, Sánchez Coello o el Bosco, por ejemplo.
Pero, bueno, ahora me gustaría hablarte de una pieza en particular que me hipnotiza... es la Copa con sirena de oro, de autor desconocido, anónimo, realizada entre los años 1550 y 1575.
Aunque es pequeña, ya que solo mide 17,4 x 12,5 centímetros, es impresionante.
Es un vaso, que podría ser un salero, y está compuesto por una escultura de oro esmaltado con rubíes y diamantes, y dos piezas de ágata. La figura es una sirena de doble cola, con el cuerpo de oro y la cola esmaltada de azul verdoso, rojo y verde de trasflor. ¿Que qué es el trasflor? Pues es una pintura que se aplica sobre oro, plata, estaño u otros metales.
Sigo... su cabeza se cubre con un penacho de plumas esmaltadas. Y los brazos, que están abiertos, sostienen en alto un platillo de ágata con una montura de hojas esmaltadas revestida de rubíes.
Y la base es otra pieza de ágata. Y si te fijas bien, querido Diario, soportan el vaso cuatro peces esmaltados, que podrían ser delfines, con dobles colas, barbas y dientes de aspecto fiero.
Desgraciadamente le falta el delfín que la sirena tenía entre las piernas. Según se describió en su día, allá por el año 1746, este delfín era de color aperlado en cabeza y cola.
Y como ya te he hablado del valor de estas obras, ahora vas a alucinar de verdad... en total, esta Copa con sirena de oro constaba de ciento ochenta y cuatro piedras, según el inventario de 1746... ciento setenta y nueve rubíes y cinco diamantes. Hoy "solo" le quedan ciento setenta y siete rubíes y dos diamantes.
¿Cómo te quedas? Yo, impresionado.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía de la pieza del Tesoro del Delfín Copa con sirena de oro - 1550-1575 -, de autor anónimo, que se puede contemplar en la sala 79B).
jueves, 25 de enero de 2018
Querido Diario, 25 de enero de 2018
Querido Diario:
Hoy me han pasado dos cosas con el tema de las fotografías que no sé cómo calificarlo. El protagonista de la primera ha sido un hombre de unos cuarenta años, que estaba haciendo una fotografía con su móvil y me acerco...
-Perdone, pero le informo que no se puede hacer fotografías.
-Ah, no te vi.
Vamos a ver, primero, me ha hablado de "tu" cuando yo, por respeto al no conocerle, le ha hablado de "usted". Pero como eso ya no se estila, pues lo dejaré pasar. Pero por lo que no paso es que me dijera que hizo la fotografía porque no me vio, no porque estuviera prohibido. Eso da a entender que sabía la norma perfectamente, pero la cuestión es si te pilla el vigilante o no. Mal empezamos.
Pero lo que me repatea es lo que me ha pasado después. Un joven de unos veinticinco años haciendo una fotografía...
-Perdone, pero no se pueden hacer fotografías.
-Ya, ya.
Y se marchó tan tranquilo.
¿Cómo que ya, ya? Lo sabes y pasas de las normas... y, lo que es peor, de mí. Pues me toca las narices. Me puse a su lado y "le acompañé" hasta la salida de mis salas.
En fin, ya te lo he contado, querido Diario, y ya se me ha olvidado. Es lo bueno que tiene este trabajo, que no te lo llevas a casa.
Bueno, cambiando de tema, te tengo que decir, querido Diario, que no solo tenemos que saber todos los idiomas de los visitantes, según ellos, claro, sino que además tenemos que interpretar lo que nos dicen en su "perfecto" español.
Hoy un compañero, Javier, me ha comentado que le han preguntado...
-El saltimbanqui de Velázquez, ¿dónde está?
Y, claro, él se ha quedado a cuadros, nunca mejor dicho, como yo cuando me lo ha contado. Pensando, pensando, ha llegado a la conclusión que se habían confundido...
-¿No podría ser el cuadro Los zancos, de Goya? ¿O El pelele, también de Goya?
-Pues ahora que lo dice, puede que sea El pelele ese.
Caso resuelto.
Pero un caso que no sé si resolví bien yo, fue que hoy una chica americana, de unos veinte años, me ha preguntado en "perfecto" español...
-¿Un círculo... rojo... con esculturas?
Me he sonreído, y ella también, pues ha comprendido que lo que ha dicho no tenía ni pies ni cabeza... pero yo sí le he entendido.
-It's the room of the Muses. In that circular room, to the right. (Es la sala de las Musas. En esa sala redonda, a la derecha).
Si ella ha hecho el esfuerzo de hablar en español... en "su" español... olé, yo le debía corresponder y hablar en inglés... en "mi" inglés, que no sé si lo he dicho bien o no.
Y hablando de la Sala de las Musas, te tengo que decir, querido Diario, que está en una sala que no es circular, como me ha dicho la buena moza, sino que es absidal, es decir, que es casi rectangular, con tres de su lados rectos, pero cuarto lado es semicircular.
¡Ah! Y las paredes de esta Sala de las Musas son de color rojo... de un rojo chillón.
Y esta sala se llama así porque en el lado semicircular hay ocho esculturas que representan las Musas del arte. Estas eran hijas de Zeus y de Mnemosine y solían cantar juntas a los dioses del Olimpo con unas voces espectaculares. También proporcionaban inspiración divina a los poetas y a las sibilas, que eran las profetisas, las mujeres a las que se le atribuían la facultad de predecir el futuro.
Y a partir del siglo I antes de Cristo se las empezaron a relacionar cada una de las musas con un arte específico. Tenían su culto en el Museion de la Biblioteca de Alejandría. De ahí viene el término de "museo".
Ya lo sé, querido Diario. El "Museion" era la estancia del Palacio Real de Alejandría dedicado a las Musas donde los poetas, escritores y científicos vivían y trabajaban, inspirados por ellas.
Pues estas ocho esculturas de mármol se encontraron hacia el año 1500 en el escenario del Teatro de la Academia, también llamado Odeón, de la Villa de Adriana de Tívoli, una localidad que está al noreste de Roma.
Se esculpieron a finales del reinado de Adriano, entre los años 130 a 150 después de Cristo, y son de dos talleres romanos que reproducían modelos griegos del siglo II antes de Cristo.
La reina Cristina de Suecia las compró hacia el 1670 y las expuso en su palacio romano. Luego las compró el rey Felipe V y llegaron al Palacio de La Granja de San Ildefonso en el año 1725.
Como te he dicho, querido Diario, las Musas están colocadas en semicírculo en el "círculo rojo con esculturas" del Museo del Prado.
¡Ah! Antes que se me olvide, las Musas eran nueve, pero solo se encontraron ocho esculturas. Por eso, una tiene dos nombres, pues se duda a quién representa, aunque es casi seguro que es a Talía, la Musa de la Comedia.
De izquierda a derecha, son...
1.- Clío, la Musa de la Historia
2.- Terpsícore, la Musa de la Lírica y la Danza
3.- Calíope, la Musa de le Épica
4.- Urania, la Musa de la Astronomía
5.- Erato, la Musa de la Lírica Coral
6.- Melpómene, la Musa de la Tragedia o Talía, la Musa de la Comedia
7.- Polimnia, la Musa de la Pantomima y la Geometría
8.- Euterpe, la Musa de la Música de flauta.
Te he puesto a un lado, querido Diario, las fotografías de las Musas, por orden, las cuatro primeras en la parte superior, y las otras cuatro, en la parte inferior.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía de las esculturas Musas - 130-150 -, de escultor anónimo, que se puede contemplar en la Sala de las Musas).
Hoy me han pasado dos cosas con el tema de las fotografías que no sé cómo calificarlo. El protagonista de la primera ha sido un hombre de unos cuarenta años, que estaba haciendo una fotografía con su móvil y me acerco...
-Perdone, pero le informo que no se puede hacer fotografías.
-Ah, no te vi.
Vamos a ver, primero, me ha hablado de "tu" cuando yo, por respeto al no conocerle, le ha hablado de "usted". Pero como eso ya no se estila, pues lo dejaré pasar. Pero por lo que no paso es que me dijera que hizo la fotografía porque no me vio, no porque estuviera prohibido. Eso da a entender que sabía la norma perfectamente, pero la cuestión es si te pilla el vigilante o no. Mal empezamos.
Pero lo que me repatea es lo que me ha pasado después. Un joven de unos veinticinco años haciendo una fotografía...
-Perdone, pero no se pueden hacer fotografías.
-Ya, ya.
Y se marchó tan tranquilo.
¿Cómo que ya, ya? Lo sabes y pasas de las normas... y, lo que es peor, de mí. Pues me toca las narices. Me puse a su lado y "le acompañé" hasta la salida de mis salas.
En fin, ya te lo he contado, querido Diario, y ya se me ha olvidado. Es lo bueno que tiene este trabajo, que no te lo llevas a casa.
Bueno, cambiando de tema, te tengo que decir, querido Diario, que no solo tenemos que saber todos los idiomas de los visitantes, según ellos, claro, sino que además tenemos que interpretar lo que nos dicen en su "perfecto" español.
Hoy un compañero, Javier, me ha comentado que le han preguntado...
-El saltimbanqui de Velázquez, ¿dónde está?
Y, claro, él se ha quedado a cuadros, nunca mejor dicho, como yo cuando me lo ha contado. Pensando, pensando, ha llegado a la conclusión que se habían confundido...
-¿No podría ser el cuadro Los zancos, de Goya? ¿O El pelele, también de Goya?
-Pues ahora que lo dice, puede que sea El pelele ese.
Caso resuelto.
Pero un caso que no sé si resolví bien yo, fue que hoy una chica americana, de unos veinte años, me ha preguntado en "perfecto" español...
-¿Un círculo... rojo... con esculturas?
Me he sonreído, y ella también, pues ha comprendido que lo que ha dicho no tenía ni pies ni cabeza... pero yo sí le he entendido.
-It's the room of the Muses. In that circular room, to the right. (Es la sala de las Musas. En esa sala redonda, a la derecha).
Si ella ha hecho el esfuerzo de hablar en español... en "su" español... olé, yo le debía corresponder y hablar en inglés... en "mi" inglés, que no sé si lo he dicho bien o no.
Y hablando de la Sala de las Musas, te tengo que decir, querido Diario, que está en una sala que no es circular, como me ha dicho la buena moza, sino que es absidal, es decir, que es casi rectangular, con tres de su lados rectos, pero cuarto lado es semicircular.
¡Ah! Y las paredes de esta Sala de las Musas son de color rojo... de un rojo chillón.
Y esta sala se llama así porque en el lado semicircular hay ocho esculturas que representan las Musas del arte. Estas eran hijas de Zeus y de Mnemosine y solían cantar juntas a los dioses del Olimpo con unas voces espectaculares. También proporcionaban inspiración divina a los poetas y a las sibilas, que eran las profetisas, las mujeres a las que se le atribuían la facultad de predecir el futuro.
Y a partir del siglo I antes de Cristo se las empezaron a relacionar cada una de las musas con un arte específico. Tenían su culto en el Museion de la Biblioteca de Alejandría. De ahí viene el término de "museo".
Ya lo sé, querido Diario. El "Museion" era la estancia del Palacio Real de Alejandría dedicado a las Musas donde los poetas, escritores y científicos vivían y trabajaban, inspirados por ellas.
Pues estas ocho esculturas de mármol se encontraron hacia el año 1500 en el escenario del Teatro de la Academia, también llamado Odeón, de la Villa de Adriana de Tívoli, una localidad que está al noreste de Roma.
Se esculpieron a finales del reinado de Adriano, entre los años 130 a 150 después de Cristo, y son de dos talleres romanos que reproducían modelos griegos del siglo II antes de Cristo.
La reina Cristina de Suecia las compró hacia el 1670 y las expuso en su palacio romano. Luego las compró el rey Felipe V y llegaron al Palacio de La Granja de San Ildefonso en el año 1725.
Como te he dicho, querido Diario, las Musas están colocadas en semicírculo en el "círculo rojo con esculturas" del Museo del Prado.
¡Ah! Antes que se me olvide, las Musas eran nueve, pero solo se encontraron ocho esculturas. Por eso, una tiene dos nombres, pues se duda a quién representa, aunque es casi seguro que es a Talía, la Musa de la Comedia.
De izquierda a derecha, son...
1.- Clío, la Musa de la Historia
2.- Terpsícore, la Musa de la Lírica y la Danza
3.- Calíope, la Musa de le Épica
4.- Urania, la Musa de la Astronomía
5.- Erato, la Musa de la Lírica Coral
6.- Melpómene, la Musa de la Tragedia o Talía, la Musa de la Comedia
7.- Polimnia, la Musa de la Pantomima y la Geometría
8.- Euterpe, la Musa de la Música de flauta.
Te he puesto a un lado, querido Diario, las fotografías de las Musas, por orden, las cuatro primeras en la parte superior, y las otras cuatro, en la parte inferior.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía de las esculturas Musas - 130-150 -, de escultor anónimo, que se puede contemplar en la Sala de las Musas).
viernes, 29 de diciembre de 2017
Querido Diario, 29 de diciembre de 2017
Querido Diario:
Me acuerdo que hace poco más de un mes y medio, cuando yo estaba en las salas de Juan de Juanes y compañía, entraron dos mujeres con dos niñas pequeñas, de 3 y 5 años, más o menos. Una de las mujeres debería ser la madre y la otra una guía, profesora,... o similar. Les explicaba con mucho cariño y con un lenguaje muy sencillo los cuadros. Es cierto que la niña pequeña no atendía todo el rato, pero la "mayor", la de 5 años, estaba atenta a todas las explicaciones. Después de unos veinte minutos se fueron.
Ya al final de la jornada, en el vestuario, Pablo, un compañero y amigo, me dijo...
-Te tengo que contar una historia que me ha pasado en mis salas, para tu diario.
-Genial. Luego me la cuentas.
Tengo que decir que Pablo estaba en ese día enfrente de mis salas, y una de ellas es donde están los frescos de las ermitas de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia) y la de San Baudelio de Casillas de Berlanga (Soria). Ya te hable de la ermita de la Vera Cruz el 16 de noviembre, pero esta vez la historia es sobre la de San Baudelio.
Y es que la familia de las dos niñas pequeñas con la guía fueron luego a las salas que vigilaba Pablo, y a él, como a mí, le llamó la atención la concentración de las niñas. Y, lógicamente, se quedó a escuchar la explicación.
Y estaban delante de una pintura que representa un elefante. La pintura era al fresco sobre revestimiento mural y que luego se trasladó a lienzo. Hay que decir que el animal que está dibujado se parece a un elefante como una sandía a una pera... en casi nada. Y escuchó esta conversación, que empezó la guía...
-¿Tú pagarías algo a un pintor por pintar este elefante, sin orejas?
A lo que la niña mayor, la de 5 años, contestó...
-Sí.
-¿Por qué?
-Porque se ha esforzado.
¡¡¡Genial!!! Ante todo, sinceridad... e inocencia. Mejor respuesta no pudo dar la niña. Una Matrícula de Honor para ella.
Te tengo que decir, querido Diario, que esta pintura se hizo hacia el año 1125 y que forma parte de un conjunto de seis pinturas destinadas originalmente a decorar, como ya te he dicho antes, los muros de la ermita mozárabe del siglo XI de San Baudelio, en el pueblo de Casillas de Berlanga, de la provincia de Soria.
Formaban parte de la decoración de la parte inferior del muro norte de la ermita. El tema de estas seis pinturas era profano, y eran parte de veintitrés fragmentos retirados la muro y traspasados a lienzo, en 1926. Todas estas pinturas se llevaron a Estados Unidos y desde allí se repartieron entre los museos de Boston, Indianapolis, Cincinnati y Nueva York.
En 1957, seis de estas pinturas se trajeron del Metropolitan Museum of Art de Nueva York al Museo del Prado como depósito temporal, pero indefinido. Estas eran la Cacería de Liebres, la Cacería del ciervo, nuestro Elefante, el Oso, el Soldado y la Cortina.
Como comprobarás... y porque ya te lo he dicho, son temas profanos, en comparación con las demás pinturas, que eran asuntos del Nuevo Testamento... el Nacimiento y la Infancia de Cristo, su Vida pública y su Pasión.
¿Que qué pintan estas pinturas profanas en una ermita? Pues muy sencillo, todas forman parte de un conjunto unitario y las escenas "profanas" tienen un simbolismo sagrado.
Y es que el elefante simboliza la humildad y se relacionaba con Cristo. El castillo sobre el lomo del elefante se asocia, según el libro Physiologus, con las enfermedades y, en este caso, con las miserias del hombre.
Resumiendo, esta pintura representa que Cristo se humilló al hacerse un hombre como nosotros y que cargó con las miserias del hombre pecador.
Ah, ¿que qué es el libro Physiologus? Pues es un manuscrito escrito en griego por un autor desconocido, entre los siglos II y IV, y que fue muy popular en la Edad Media. Contiene un conjunto de descripciones de diversos animales, plantas y rocas, con frases y sentencias moralizantes. Y de cada animal muestra su descripción y explica sus cualidades simbólicas.
Eso, sí, querido Diario, no sé cómo describió al elefante, pero hay que decir que el autor se lució... y mucho. Me imagino que dijo que se parecía a un perro gigante con una nariz muy larga en forma de brazo y que era más grande que un edificio, digo yo. Y con esta descripción, el artista hizo lo que pudo, que no es poco... por lo menos "se esforzó", como dijo nuestra niña protagonista.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía del cuadro Elefante, de la Ermita de San Baudelio, en Casillas de Berlanga, Soria - hacia 1125 -, de autor anónimo).
Me acuerdo que hace poco más de un mes y medio, cuando yo estaba en las salas de Juan de Juanes y compañía, entraron dos mujeres con dos niñas pequeñas, de 3 y 5 años, más o menos. Una de las mujeres debería ser la madre y la otra una guía, profesora,... o similar. Les explicaba con mucho cariño y con un lenguaje muy sencillo los cuadros. Es cierto que la niña pequeña no atendía todo el rato, pero la "mayor", la de 5 años, estaba atenta a todas las explicaciones. Después de unos veinte minutos se fueron.
Ya al final de la jornada, en el vestuario, Pablo, un compañero y amigo, me dijo...
-Te tengo que contar una historia que me ha pasado en mis salas, para tu diario.
-Genial. Luego me la cuentas.
Tengo que decir que Pablo estaba en ese día enfrente de mis salas, y una de ellas es donde están los frescos de las ermitas de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia) y la de San Baudelio de Casillas de Berlanga (Soria). Ya te hable de la ermita de la Vera Cruz el 16 de noviembre, pero esta vez la historia es sobre la de San Baudelio.
Y es que la familia de las dos niñas pequeñas con la guía fueron luego a las salas que vigilaba Pablo, y a él, como a mí, le llamó la atención la concentración de las niñas. Y, lógicamente, se quedó a escuchar la explicación.
Y estaban delante de una pintura que representa un elefante. La pintura era al fresco sobre revestimiento mural y que luego se trasladó a lienzo. Hay que decir que el animal que está dibujado se parece a un elefante como una sandía a una pera... en casi nada. Y escuchó esta conversación, que empezó la guía...
-¿Tú pagarías algo a un pintor por pintar este elefante, sin orejas?
A lo que la niña mayor, la de 5 años, contestó...
-Sí.
-¿Por qué?
-Porque se ha esforzado.
¡¡¡Genial!!! Ante todo, sinceridad... e inocencia. Mejor respuesta no pudo dar la niña. Una Matrícula de Honor para ella.
Te tengo que decir, querido Diario, que esta pintura se hizo hacia el año 1125 y que forma parte de un conjunto de seis pinturas destinadas originalmente a decorar, como ya te he dicho antes, los muros de la ermita mozárabe del siglo XI de San Baudelio, en el pueblo de Casillas de Berlanga, de la provincia de Soria.
Formaban parte de la decoración de la parte inferior del muro norte de la ermita. El tema de estas seis pinturas era profano, y eran parte de veintitrés fragmentos retirados la muro y traspasados a lienzo, en 1926. Todas estas pinturas se llevaron a Estados Unidos y desde allí se repartieron entre los museos de Boston, Indianapolis, Cincinnati y Nueva York.
En 1957, seis de estas pinturas se trajeron del Metropolitan Museum of Art de Nueva York al Museo del Prado como depósito temporal, pero indefinido. Estas eran la Cacería de Liebres, la Cacería del ciervo, nuestro Elefante, el Oso, el Soldado y la Cortina.
Como comprobarás... y porque ya te lo he dicho, son temas profanos, en comparación con las demás pinturas, que eran asuntos del Nuevo Testamento... el Nacimiento y la Infancia de Cristo, su Vida pública y su Pasión.
¿Que qué pintan estas pinturas profanas en una ermita? Pues muy sencillo, todas forman parte de un conjunto unitario y las escenas "profanas" tienen un simbolismo sagrado.
Y es que el elefante simboliza la humildad y se relacionaba con Cristo. El castillo sobre el lomo del elefante se asocia, según el libro Physiologus, con las enfermedades y, en este caso, con las miserias del hombre.
Resumiendo, esta pintura representa que Cristo se humilló al hacerse un hombre como nosotros y que cargó con las miserias del hombre pecador.
Ah, ¿que qué es el libro Physiologus? Pues es un manuscrito escrito en griego por un autor desconocido, entre los siglos II y IV, y que fue muy popular en la Edad Media. Contiene un conjunto de descripciones de diversos animales, plantas y rocas, con frases y sentencias moralizantes. Y de cada animal muestra su descripción y explica sus cualidades simbólicas.
Eso, sí, querido Diario, no sé cómo describió al elefante, pero hay que decir que el autor se lució... y mucho. Me imagino que dijo que se parecía a un perro gigante con una nariz muy larga en forma de brazo y que era más grande que un edificio, digo yo. Y con esta descripción, el artista hizo lo que pudo, que no es poco... por lo menos "se esforzó", como dijo nuestra niña protagonista.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía del cuadro Elefante, de la Ermita de San Baudelio, en Casillas de Berlanga, Soria - hacia 1125 -, de autor anónimo).
jueves, 16 de noviembre de 2017
Querido Diario, 16 de noviembre de 2017
Querido Diario:Hoy, por motivo de impartirnos una charla, nos han dado a vigilar otras salas. ¡¡¡BIENNNNNN!!! Y te digo bien, porque aunque me gusten los cuadros de mis salas, un día y otro día y otro día y otro día... cansa. Y mucho. Pero, por fin, hoy nos han dado ese respiro y ya no tengo que buscar la argolla para ahorcarme, jejeje.
La charla trataba, entre otros temas, de cómo evacuar el Museo en caso de emergencia. Nos la dan todos los años, pero nunca viene mal recordar conceptos que se oxidan con el tiempo y, por suerte, por falta de práctica. Anda que si tuviéramos que evacuar cada dos por tres para que no se nos olvide...
Bueno, después de la charla hemos tenido que volver a nuestras salas de hoy, lógicamente. Y, como ya me conoces, querido Diario, sabes que siempre llego tarde a todos los sitios. Es un defecto genético que tengo y que no sé como solventarlo. Mi problema es que nunca cuento con el tiempo que necesito para transportarme de un sitio a otro. Me creo que es inminente. Y es que tendría que aprender a materializarme en el sitio al que quiero ir, pero al momento, sin perder tiempo, como con los polvos Flu de Harry Potter.
Bueno, a lo mío... después de la charla he tenido que volver a mis salas, pero antes me he entretenido con el profesor y, como siempre, llegaba tarde. Y, ley de Murphy, cuando más prisa tienes, más obstáculos te encuentras por el camino... tienes que esquivar a la gente que se detiene delante de ti, tienes que pedir permiso porque un grupo te está bloqueando un acceso, tienes que mirar hacia otro lado para que nadie te pare para preguntarte... hasta que te paran. Esta vez era una familia, y la mujer me dice:
-A guachi guachi guachi "salita".
Lo de "guachi guachi guachi" es porque no entendía nada de lo que me estaban diciendo. No sé si era inglés, ruso, esperanto,... el caso es que solo he entendido la palabra "salita".
Y yo pensado.
-¿Salita? ¿A qué sala pequeña se refieren? ¿No será el retrete de Fernando VII? No, no puede ser. Tiene que ser otra salita...
Hasta que han pasado por detrás una pareja y han dicho:
-¿A guachi guachi guachi "salita"? This way. (Por este camino)
Y en perfecto español el hombre de la pareja me dice:
-Estaban preguntando por la salida.
Y yo con cara de bobo. Seguro que me lo han notado.
-Muchas gracias. Es que no les entendía.
Y zummmmm... he salido volando hacia mis salas.
Y ya descansado de la carrera, sin correr, porque no se puede correr por el Museo, me he puesto a pensar.
-Y si me preguntan por la sala más pequeña del Museo, ¿qué les digo? Las salas son, más o menos, iguales, excepto las de la galería principal que son incluso más grandes. Y el retrete de Fernando VII (ver 26 de octubre) no puede ser porque, aunque antes era una sala, ahora se considera un paso que une la sala 39 y el pasillo. Entonces, ¿qué sala sería la más pequeña?
Oñe, con perdón. Si la tengo delante de mis narices. Es una de las que me han tocado hoy. Y es que me han asignado las salas 51ABC, que son las del Románico y la Pintura española del siglo XV, que son las del gótico y las del estilo hispanoflamenco.
Pues en la sala 51C están las pinturas más antiguas del Museo. Tienen unos 900 años... y son románicas... y están en "la capilla". ¿¿¿Quééééé???¿Que si el Museo tiene una capilla?, te preguntarás, querido Diario. Pues, más o menos, sí.
Te cuento la historia... Estas pinturas estaban en el ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo, en la provincia de Segovia, y no sé por qué motivo, fueron adquiridas por el Estado en 1929. Años después, se quiso construir un pantano y la ermita iba a ser sumergida en las aguas. Por eso, en 1947, los conservadores del Prado trasladaron las pinturas de la pared al lienzo y, al año siguiente, las instalaron en el Museo tal y como estaban en el ábside de la ermita. Es decir, montaron una capilla lo más fielmente posible a su disposición original.
Y a esas pinturas del ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo las llamamos "la capilla".
La verdad es que me encanta esa sala y meterme dentro de la capilla porque, no sé por qué, me transformo y mi mente se traslada a aquella época.
Me acuerdo que la primera vez que tuve que vigilar esa sala, no sabía qué hacer, si ahorcarme o suicidarme a cabezazos contra la pared. Y es que ahora se vigilan tres salas, pero en aquella época las otras dos estaban de obras y solo se visitaba, y por tanto solo se vigilaba, la capilla.
Y como no sabía qué hacer, y no era cuestión manchar las paredes con la sangre de mi cabeza, como también soy guía turístico del Monasterio de San Bernardo y de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares, para pasar el rato, porque no pasaba nadie por ahí, decidí diseñar una visita turística por si me la propusieran hacer sobre esta capilla, sobre todo pensando en su iconografía... y la hice. Es más, la tengo redactada en mi ordenador, por sin alguna vez la tengo que utilizar para algo, aunque no sé para qué.
No, querido Diario, no te voy a cansar con toda la explicación... pero déjame decirte algo. Solo me voy a fijar en la bóveda. Ahí está representado el Pantocrátor sostenido por cuatro ángeles. Pero, ¿qué es el Pantocrátor?, te preguntarás. Pues es la representación de Dios Hijo, Redentor del mundo, con la mano derecha bendiciendo y con la mano izquierda sosteniendo un libro, la Biblia, es decir, las Sagradas Escrituras.
Pero, ¿qué enmarca a Jesucristo? Pues un cerco oval, conocido como "mandorla", que significa "almendra", por la forma que tiene. Pero ahora te pregunto yo, querido Diario. ¿Qué pinta una almendra rodeando a Jesucristo? Pues nada, porque aunque tiene forma de almendra, no representa eso. Si te fijas bien, querido Diario, es un ojo... un ojo en la bóveda del Cielo... es Dios Hijo que nos está "mirando" desde el Cielo.
Y nos está bendiciendo. Otra pregunta, querido Diario. ¿Porqué levanta dos dedos, el índice y el corazón, para bendecir? ¿Por ser una posición cómoda? No. Si te fijas bien no está levantando dos dedos, sino tres, el índice, el corazón y el pulgar. Fíjate bien. El pulgar también lo levanta. Entonces, son tres los que bendicen... Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo... la Santísima Trinidad. Por eso bendice con tres dedos.
Bueno, ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografías de parte del ábside de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo -Segovia-, pintado hacia 1125).
miércoles, 1 de noviembre de 2017
Querido Diario, 1 de noviembre de 2017
Querido Diario:
Hoy es la festividad de Todos los Santos, por tanto es un día festivo... y he librado. Es que trabajamos un festivo cada tres. Por eso no te puedo contar "batallitas" nuevas, sino que voy a recordar algo que escribí en mi anterior "cuaderno".
Y es que hace un mes, más o menos, estuve vigilando, entre otras, la sala donde está la
copia de la Mona Lisa. Qué impresionante es este cuadro, querido Diario, aun sabiendo que es
una copia... pero no es una copia cualquiera.
Me explico... El Museo del Prado tenía "una Mona Lisa" medio arrinconada
pues pensaba que era una más de las muchas versiones existentes del cuadro de
Leonardo da Vinci, ya que tenía el fondo negro y no tenía el característico
"sfumato" leonardesco.
Pero en el año 2012, ante una exposición que se iba a realizar en el Museo del Louvre sobre las distintas versiones existentes de ese cuadro, se restauró la copia que tenía el Museo del Prado y se descubrieron
cosas muy curiosas, hasta el punto de revelarnos que se trata de la copia de la
Gioconda más temprana conocida hasta el momento y uno de los testimonios más
significativos de los procedimientos del taller de Leonardo.
Con las reflectografías infrarrojas y las radiografías
descubrieron que debajo de la mancha negra existía un paisaje. Como los
análisis posteriores detectaron que el repinte oscuro era posterior a 1750,
decidieron quitarlo para sacar a la luz el paisaje oculto.
Pero la prueba más fehaciente de que las dos obras fueron
realizadas al mismo tiempo es que cada una de las correcciones del dibujo
original se repite en la versión que tiene el Museo del Prado. Es decir, que
Leonardo modificaba algo, pues el otro pintor hacía lo mismo en la copia.
Se cree que este cuadro lo pudo pintar Salai, discípulo y posible
amante de Leonardo, u otro de sus discípulos, Francesco Melzi.
Sinceramente seguro que digo una bestialidad, querido
Diario, pero es lo que siento: a mí me gusta más este cuadro que el del Louvre.
Pero, claro, para gustos están los colores... y los cuadros.
Te dejo las fotografías de los dos cuadros, para que los compares, querido Diario, a ver cuál te gusta más a ti. Para ser justos te he de recordar que el del Prado está limpio porque se ha restaurado hace cinco años y que el del Louvre está bastante sucio, ya que con el tiempo se oxida el barniz protector y se vuelve amarillo verdoso.
Ah! Se me olvidaba. Esto es "pá mear y no echar
gota", y perdona por la expresión. Estando en esa sala entraron una
pareja de mujeres, de unos veintitantos años, para más inri, italianas, y
señalando al cuadro una dijo:
-La Mona Lisa de Goya.
Ahí lo dejo, querido Diario.
(Fotografía de los cuadros “Mona Lisa” - 1503-1519 -, de autor anónimo -Taller de Leonardo da Vinci- y "Mona Lisa" - 1503-1519 -, del propio Leonardo da Vinci).
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