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jueves, 12 de abril de 2018

Querido Diario, 12 de abril de 2018

Querido Diario:

Hoy ha sido un día raro. Por un lado me ha dado un bajón, pero luego me ha dado un subidón. Te cuento...

Me ha tocado vigilar las salas de El Greco, y he comprobado que algunas obras de arte estaban prestadas para una exposición temporal en Nueva York. Por eso el Museo ha tenido que añadir a estas salas otras obras, pero esta vez de Maíno... sí, mi querido fray Juan Bautista Maíno, y de Luis Tristán.

Bueno, a lo que iba... el bajón me lo han dado un grupo de jóvenes de unos 17 años. Y me ha dado bajón por su ignorancia. ¿Esta es la juventud que estamos formando? Te tengo que decir, querido Diario, que no era un grupo español, pero no te puedo ni quiero dar más información sobre ellos. La profesora estaba explicando, en perfecto español pero lento para que la entendieran, el cuadro Pentecostés, que pintó El Greco hacia el año 1600. Y la profesora ha preguntado...

-En la parte de arriba hay una paloma. ¿Qué significa la paloma?

Y un joven contestó...

-La paz.

Bueeeeno... síííí... la paloma puede representar la paz. Pero en este caso va a ser que no. ¿¿¿No sabían que la paloma representa a Dios Espíritu Santo???

Siguieron...

-¿Y por qué tienen una llama encima de la cabeza?

-Para hacer un ritual y quemarse todos juntos.

¡¡¡EHHH!!! Te lo prometo, querido Diario. Eso es lo que dijo. Lo apunté en el papel que llevo siempre en el bolsillo de la chaqueta para que no se me olvidara. No sé si estaba de cachondeo o lo ha dicho porque lo sentía, pero... ¡¡¡Esta es la juventud que nos precede!!! Miedo me da.

Pero la cosa continuó...

-Estos cuadros estaban en el retablo mayor de la iglesia del Colegio de la Encarnación, de Madrid. ¿Sabéis lo que es un retablo?

-No...

Sin comentarios... sobre los estudiantes. Y digo esto porque la culpa no es solo de la juventud, sino también la tenía la profesora. Me explico...

Ya no estaban con el Pentecostés, sino que se habían ido a ver la Adoración de los pastores, que pintó El Greco entre los años 1612 y 1614. Como bien podrás comprobar en la fotografía que he pegado al lado, querido Diario, la luz que alumbra a los personajes del cuadro "nace" del Niño Jesús. Y la profesora se explayó de lo lindo...

-Cuando tenemos una idea decimos que "se me ha encendido la bombilla". Por eso El Greco pintó al Niño como una lámpara que ilumina a los demás personajes. Es porque significa "la sabiduría"...

¡¡¡Ay, Dios mío!!! Ya lo entiendo todo... si así son las explicaciones que da en clase, ya entiendo el porqué los jóvenes no saben nada de nada.

Primero, en la época de El Greco no existían las bombillas. Por tanto no podría existir esa expresión. Y me imagino que tampoco existiría la idea. Aunque a lo mejor se decía "se me he encendido la vela". No lo sé. Pero lo que sí sé es que la luz que sale del Niño Jesús significa otra cosa. Es una alusión al Evangelio del San Juan, cuando dice...

"Jesús les habló de nuevo diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida»". (Jn 8, 12)

Por tanto, la luz no significa "sabiduría" sino "la luz que alumbra al mundo".

Menos mal que se marcharon al poco tiempo de oír estas barbaridades y me pude tranquilizar, pero poco... En la sala había un matrimonio mayor, jubilados, y una chica de unos veinte años con una cámara buena. Yo estaba paseando cuando oigo el típico "clic" de una fotografía. Me giro y mientras me voy acercando a ella voy diciendo...

-No fotos, por favor... No pictures, please... No fotos, por favor.

Tres veces, dos en español y una en inglés. Claro, se le empezó a funcionar el tímpano cuando yo estaba a un metro de ella...

-¿Es a mí?

Miré a los lados y dije...

-Estamos cuatro personas en la sala y solo usted está haciendo fotos... Sí, es a usted.

-Ah, vale.

Reconozco que no sé si ha sido la contestación más políticamente correcta, pero me ha salido del alma... y seguro que los chicos de antes tampoco sabrán lo que es el alma.

Pero, bueno, al principio te he dicho que me ha dado un bajón, pero también me he animado después. Y es que, estando en mis salas, ha entrado un religioso carmelita. En el Museo he visto sacerdotes con clériman, que es una camisa con el cuello especial para sujetar el "alzacuellos", que a su vez es una tira blanca, normalmente de plástico, que es el distintivo de su condición sacerdotal. También he visto sacerdotes con sotana, a monjas, a religiosos franciscanos con su hábito,... pero nunca había visto a un carmelita. Y es que tengo que reconocer que tengo devoción por los carmelitas, porque de pequeño fui monaguillo en un monasterio de carmelitas descalzos y tengo muy buenos recuerdos de aquella época.

Pues el carmelita iba mirando cuadro a cuadro con mucha devoción. Es más, yo diría que incluso estuvo rezando delante de más de uno.

Estaba yo expectante para que se fijara en un cuadro en especial, pero cuando acabó de ver los cuadros de la segunda sala, en vez de entrar a la tercera, se empezó a dirigir hacia la puerta de salida de las salas de El Greco. Y ni corto ni perezoso me abalancé sobre él...

-Perdone, ¿es usted carmelita?

Se miró de arriba a abajo y me contestó...

-Sí, claro.

-Es que me gustaría enseñarle un cuadro que creo que le va a gustar.

Y le dirigí a la tercera sala y le puse delante del cuadro en cuestión.

-Muchas, muchas, muchas gracias.

Y se quedó ensimismado durante unos diez minutos contemplando la pintura.

Me imagino que te preguntarás que qué cuadro es, ¿verdad, querido Diario? Si ya lo sabía... es el Retrato de un carmelita, que pintó Luis Tristán hacia el año 1620.

Poco te puedo decir sobre este cuadro, querido Diario. Simplemente que desde finales del siglo XVI a las órdenes religiosas les dio por solicitar retratos de los religiosos más afamados por sus virtudes o por su actividad intelectual.

El problema sobre este cuadro es que no se sabe quién es el retratado. El hábito nos revela solamente que era un carmelita, y que los libros que se ven abiertos sobre la mesa nos puede dar a entender que era un escritor de la orden o un estudioso.

Sobre el retratado no te puedo contar más, pero hay que decir que Luis Tristán lo pintó con gran expresividad, ya que logró transmitir los rasgos del rostro de manera muy eficaz. Además, jugó con la creación de dos grandes superficies de color que contrastan mucho entre sí... el oscuro del fondo y los blancos de la capa del hábito. Y además, el contraste actúa como marco de las zonas de mayor valor expresivo... las manos y la cara.

Sin más que poder decirte... ahí lo dejo, querido Diario.

(Fotografías de los cuadros Pentecostés - hacia 1600 -, de El Greco, que se puede contemplar en la sala 9B; Adoración de los pastores - 1612-1614 -, de El Greco, que se puede contemplar en la sala 10B; y Retrato de un carmelita - hacia 1620 -, de Luis Tristán, que se puede contemplar en la sala 8B).

domingo, 1 de abril de 2018

Querido Diario, 1 de abril de 2018

Querido Diario:

Me acaban de preguntar, por decimonona vez, el por qué no se pueden hacer fotos, especificándome que es sin flash, en el Museo. La verdad es que me siento cansino, que no cansado, de repetir lo mismo... y me siento cansino no por mí, sino por ti y por los cotillas que te leen a hurtadillas.

Pero, bueno, he respondido a este cotilla y, con tu permiso, creo conveniente repetirlo otra vez... y tantas veces como sea necesario.

La respuesta al porqué no se pueden hacer fotos con flash, sin flash, de ninguna manera, en el Museo es muy sencilla... por normativa de la Dirección del Museo, firmada en una Resolución del 27 de mayo de 2015 por la que se aprueba la Instrucción por la que se establece la Normativa para la visita al Museo del Prado.

Entiendo que esta respuesta es muy seca, aunque tendría que valer... Es la normativa del Museo, se debe cumplir, y punto final. Pero te la quiero extender, querido Diario, porque tiene varias explicaciones.

1) ¿Quién te asegura que cuando se hace la foto no salte el flash? Y aunque está prohibido hacer fotografías, todos los días, repito, todos los días salta algún que otro flash de un visitante "despistado" que no sabe la normativa y/o no sabe que el flash daña. Sí, querido Diario, sí, querido cotilla, se ha estudiado que el flash daña, y mucho, a los cuadros. Pues así,  evitando el peligro se evita lamentarse después.

2) Y si yo quiero disfrutar del cuadro con tranquilidad y solo veo a gente empujándose para hacer la foto, pues podría quejarme... y con razón. ¿Cómo se ve la Mona Lisa en el Louvre? La respuesta es a 10 metros de distancia, con muchas cámaras obstaculizándome la visión. ¿Qué prefieres? ¿Te gustaría ver Las Meninas de esa manera?

3) ¿Por qué tendría que esperar a ver tranquilamente El caballero de la mano en el pecho si hay una fila de gente queriéndose hacerse un selfie con el cuadro, poniendo la postura de la mano?

4) Es más, ¿por qué perder el tiempo en hacer una foto en vez de disfrutar con el cuadro original? Mucha gente a la que informamos que no se pueden hacer fotografías, se marchan al momento sin contemplar la obra. Prefieren tener la foto en su cámara antes que el admirar el cuadro... pero si la foto ya la tienes en internet, en la página oficial del Museo, y encima te la puedes descargar en buena resolución.

Vaya, releyendo esto que te he escrito, querido Diario, parece que estoy enfadado con los visitantes, cosa que no es cierta, y menos hoy, que para los católicos es el Domingo de Resurrección. Por tanto, ¿qué cuadro crees que te voy a explicar? ¡¡¡Bien!!! Has acertado... una resurrección de Cristo. Pero una una resurrección cualquiera, sino La Resurrección de Cristo, que pintó El Greco entre los años 1597 y 1600.

Este cuadro fue pintado para el retablo mayor del Colegio Agustino de la Encarnación, en Madrid).

Como podrás comprobar, Jesús se eleva glorioso y sereno sobre un grupo de soldados que observan entre asombrados y temerosos la prodigiosa aparición. Aunque esta escena es el centro principal y espiritual de la Fe católica, ya que sin la resurrección de Cristo nada tendría sentido, en el Evangelio de san Mateo lo describe de una manera muy somera...

"Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos". (Mt 28, 2-4)

En este cuadro, Cristo se percibe como una potente luz que alumbra, asombra y se asume como acontecimiento dichoso y que se recibe de forma entusiasta. Por eso en esta pintura se presenta un amplio elenco de gestos que evidencian las distintas reacciones del grupo ante lo ocurrido. ¿Y cómo lo solucionó El Greco? Pues encastró a los guardianes del sepulcro en un caótico apiñamiento, ya que el formato del cuadro no le daba para más, y añadió a cada personaje un "sentimiento" reflejado en su expresividad del rostro. Algunos se sienten deslumbrados, otros se asombran y algunos asumen ese acontecimiento como glorioso.

Vaya, ya me ha salido la vena catequética. Entre que he sido muchos años catequista de Confirmación y ahora soy guía turístico diocesano, especializado en arte religioso, en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares... Pero, en fin, en este caso no era mi intención.

Ahí lo dejo, querido Diario.

(Fotografía del cuadro La Resurrección de Cristo - 1597-1600 -, de El Greco, que se puede contemplar en la sala 9B).

PD: Como dijo la cantante Lola Flores... "Si me queréis, votadme". Bueno, no era "votadme" sino "marchaos", pero en este caso...
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Para votar a Diario de un vigilante de sala del Museo del Prado
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Gracias por todo.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Querido Diario, 7 de marzo de 2018

Querido Diario:

Anteayer fue un día muy importante para mí... mi hijo vino al Museo con su instituto. Y lo mejor fue que vinieron a las salas que yo estaba vigilando.

Y no es por comparar, ni por amor de padre, pero qué grupo más atento al profesor y con qué silencio escuchaban. No como otros muchos grupos de jóvenes que vienen al Museo. Y, lógicamente, he engordado siete kilos más de lo que estoy, pero de orgullo.

Es cierto que como buen joven que es, no ha hecho caso a su padre durante la visita. Ni yo lo esperaba. Simplemente cuando he pasado a su lado, "vigilando" a ese grupo, él me ha guiñado un ojo y ha seguido atento al profesor. Nada más. Y ha hecho bien. A mí ya me tiene muy visto y visitar el Museo no se hace todos los días.

Eso sí, después de la visita les han dado tiempo libre para que visitaran el Museo por libre y él ha venido a verme. Sin salir de mis salas, porque estaba trabajando, le he indicado dónde estaba el cuadro que más le gustaba antes de venir al Museo, los cuadros que más me gustan a mí, más cuadros de pintores que ha descubierto,...

Y ya en casa me ha dicho que le ha encantado el Museo y que quiere volver conmigo, un día que yo libre, para recorrer más salas que no ha podido ver por falta de tiempo. También me ha dicho que, aparte de su cuadro preferido del Museo, ha descubierto que le gusta Tiziano y que va a ser a partir de ahora uno de sus pintores preferidos.

También me ha dicho que le gusta menos mis cuadros preferidos, los de Maíno, porque son más detallista y a él le gusta más los trazos sueltos. Lógico, para gustos están los colores... y además me ha dicho que le gusta Goya. En fin, sin comentario. Repitiendo, para gustos están los colores... y también está Goya.

¡Ah! Que todavía no te he dicho, querido Diario, qué salas me han tocado en este mes. Pues son de la 7 a la 11... que son de la pintura europea y española del siglo XVII, José de Ribera y la primera época Velázquez, entre otros.

Pero hoy no te voy a hablar de ningún cuadro de mis salas, sino de su preferido antes de ir al Museo. Todavía no tengo muy claro si ahora ha cambiado de opinión. Pero no pasa nada...a día de anteayer, su cuadro preferido es, o era, El caballero de la mano en el pecho, pintado por Doménikos Theotokópoulos, más conocido por El Greco, hacia el año 1580.

Ahora entiendo por qué le gustó a mi hijo la pintura de Tiziano, ya que El Greco salió de su Candía natal para ir a Venecia, donde conoció y estudió la obra de Tiziano. Debe ser que la pintura brillante y colorista del veneciano le produjo un fuerte impacto y desde el principio asumió y pintó con el nuevo lenguaje pictórico aprendido en la ciudad de los canales, convirtiéndose en un pintor veneciano.

Sobre el cuadro, representa a un caballero de unos treinta años, vestido a la moda española de finales de los años setenta del siglo XVI. Lleva jubón de seda negra y gorguera blanca en el cuello. Lleva una cadena de oro unido a una medalla que se mete por dentro de la vestimenta, y una espada con empuñadura dorada. La figura está sobre un fondo neutro, de color gris perla con algo de marrón rojizo de la capa de pintura de la preparación del lienzo.

¿Sabes, querido Diario? En algún momento se pensó que podría ser un autorretrato, porque se ha considerado que el gesto de los dedos de la mano representaba una autoafirmación del pintor, aunque no está muy claro ese tema de los dedos juntos.

También se ha pensado que podría ser Miguel de Cervantes... mi paisano, o que podría ser Antonio Pérez, el secretario del rey Felipe II.

Pero últimamente los entendidos se inclinan en pensar que es Juan de Silva y de Ribera, el III Marqués de Montemayor, que era contemporáneo de El Greco y que fue nombrado por Felipe II Alcaide o Jefe Militar del Alcázar de Toledo y Notario Mayor del Reino.

Pero, sinceramente, yo me quedo con que podría ser mi paisano, el complutense Miguel de Cervantes. ¿Que por qué lo digo? Pues muy sencillo, querido Diario. Si te fijas bien, el buen hombre retratado tiene el hombro izquierdo más bajo que el derecho, con una posición algo "deforme". Y hay que pensar que Cervantes fue herido en el brazo izquierdo de unos disparos de trabuco. Por eso le llamaban El manco de Lepanto, aunque no perdió la mano, sino que se le quedó inservible.

Además, Cervantes nació en Alcalá de Henares en 1547 y el cuadro se pintó hacia 1580... cuando Miguel tenía treinta y tres años. Y el hombre representado, como ya te he dicho antes, querido Diario, tendría unos treinta años. ¡¡¡Todo concuerda!!! Por eso yo creo, repito... YO creo que el retratado es Miguel de Cervantes.

Ahora solo falta saber si Juan de Silva y de Ribera, el III Marqués de Montemayor, fue también herido en el brazo izquierdo en alguna otra batalla.

Ahí lo dejo, querido Diario.

(Fotografía del cuadro El caballero de la mano en el pecho - hacia 1580 -, de Doménikos Theotokópoulos, El Greco, que se puede contemplar en la sala 8B).

jueves, 21 de diciembre de 2017

Querido Diario, 21 de diciembre de 2017

Querido Diario:

Ayer te escribí proponiéndote un juego. Espero que te acuerdes, porque si no, lo que te escriba ahora no tendrá mucho sentido... o sí. No sé.

Ayer, 20 de diciembre, te propuse jugar a "Parecidos razonables". Te puse dos cuadros y te preguntaba a quiénes se parecían los personajes de los cuadros. Y te dije que eran famosos del siglo XXI, y que estaban vivitos y coleando. Y recuerdo que te dije que las soluciones eran tantas como personas "cotillas" leyeran este Diario, aunque es solo tuyo y mío, y que quisiesen jugar. También te dije que las soluciones que yo te iba a dar eran MIS apreciaciones y que eran solo mías, pero que no sentaba cátedra.

Bueno, empecemos recordando el juego.

Puse un primer cuadro que se titula San Benito, que lo pintó El Greco entre los años 1577 y 1579.

Y luego puse un segundo cuadro que se titula Retrato de un fraile trinitario, y lo pintó un seguidor de El Greco, entre los años imprecisos de 1600 y 1650.

Y la pregunta era muy sencilla... ¿a qué personajes famosos del siglo XXI se parecen? Dije que eran españoles, uno un ilusionista y e otro un actor y presentador.

Pues las soluciones son, según mi criterio, repito... según mi criterio:

Para San Benito, el parecido razonable es con el mago mentalista Anthony Blake.

Y para Retrato de un fraile trinitario, el parecido razonable es con el actor y presentador Dani Martínez.

No me mates mucho, querido Diario. Ya dije que puede que se no se parezcan en nada, pero que eran apreciaciones mías y solo mías.

Y seguro que me dirás:

-Es verdad, tienes razón... no se parecen en nada.

Ahí lo dejo, querido Diario.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Querido Diario, 20 de diciembre de 2017

Querido Diario:

Hoy, en vez de contarte una anécdota de algún día anterior, te voy a proponer un juego, a ver si te gusta. Lo he llamado... "Parecidos razonables".

Ya jugamos a él en otro momento, el 9 de noviembre con las preguntas y el 10 de noviembre con mis respuestas.

Esta vez te voy a poner dos cuadros del Museo y tú, querido Diario, ... y los "cotillas" que nos leen y quieran jugar, tienes, o mejor dicho, tenéis que adivinar a quiénes se parecen.

Te tengo que decir que un cuadro es del siglo XVI y el otro del XVII y que las personas parecidas son personajes famosos españoles, de este siglo XXI y que están vivitos y coleando.

¡Ah! También tengo que decir que son apreciaciones mías y solo mías, y que los parecidos razonables son según mi ojo, según mi criterio. No te pienses que quiero sentar cátedra sobre este tema, ni mucho menos, que no es esta mi intención. Lo único que pretendo es que nos lo pasemos bien entre todos, entre tú y yo, querido Diario, y... bueno,... también entre los "cotillas".

Pues, dicho lo dicho... ¡¡¡A jugar!!!

El primer cuadro se titula San Benito, y lo pintó El Greco entre los años 1577 y 1579... ¿A qué personaje famoso se parece? Te daré una pista, querido Diario. El personaje es un hombre español... y, otra pista, es ilusionista... Yo creo que es muy fácil. Cuando mañana te diga quién es, me dirás... tienes razón... se parece según tu criterio, porque no se parece en nada, jejeje.

San Benito fue el fundador de la Orden Benedictina. El santo aparece como un hombre maduro, de unos cincuenta años, rostro enjuto y rasgos muy concretos. En la mano izquierda tiene un báculo de plata sobredorada y con la derecha señalaba el lugar donde estaría el Sagrario del retablo en donde estaba situado el cuadro. ¡Ah! El Sagrario es esa cajita, que suele ser de oro, donde se guarda el Cuerpo de Cristo bajo la forma de pan.

Y seguimos con el juego...

El segundo cuadro se titula Retrato de un fraile trinitario, y lo pintó un seguidor de El Greco, entre los años imprecisos de 1600 y 1650... no sé si será difícil o fácil, querido Diario, pero cuando vi por primera vez este cuadro se me vino a la cabeza un personaje famoso. ¿Sabes a quién me refiero? Pista... también es español... actor y presentador.

Este hombre joven viste sayal blanco y capa negra, colores que se corresponden con el hábito, tanto de la orden trinitaria como de la dominica. En un principio se pensó que el fraile podría ser fray Juan Bautista Maíno, el pintor de Pastrana, de la provincia de Guadalajara, que había tomado los hábitos de la orden dominica en 1613, y al que algunos autores creían erróneamente discípulo de El Greco. Pero se ha descartado esta teoría y no se sabe a quién verdaderamente representa.

En fin, soy consciente que estos datos que doy sobre los pintores y sus cuadros no tienen nada que ver con el juego, pero los digo como dato informativo y, por que no, educativo.

Lógicamente, querido Diario, para terminar repetiré sobre este juego, como ya he dicho antes, que los parecidos razonables son apreciaciones mías y solo mías. Me imagino que a ti te recordarán a unos personajes y que a los "cotillas" que quieran jugar con nosotros, les parecerán a otros. Ahí está la gracia del juego.

Mañana te diré mis soluciones... repito, MIS soluciones.

-Ahí lo dejo, querido Diario.

(Fotografía de los cuadros San Benito - 1577-1579 -, de El Greco y Retrato de un fraile trinitario - 1600-1650 -, de un seguidor de El Greco).

sábado, 9 de diciembre de 2017

Querido Diario, 9 de diciembre de 2017

Querido Diario:

Hoy ya puedo decir que estoy de vacaciones. Pero no te preocupes porque no me voy a olvidar de ti. Lógicamente no podré contarte lo que me ha sucedido en el día, pero sí tengo muchos recuerdos anotados para ir contándotelos poco a poco.

Por ejemplo, recuerdo que hace varios días llegué cansadísimo a casa y, la verdad, no me apetecía nada escribir. Soy así de sincero.

¿Que por qué llegué cansadísimo? Pues simplemente porque me tocó de relevos, que ya te expliqué lo que eran el 2 de diciembre. Pues esta vez me tocó vigilar diecisiete salas... pero no todas a la vez, que uno puede ser bueno, pero no para tanto, jejeje.

Y entre tantas, me tocaron vigilar las de El Greco. Y estando en ellas, un señor, después de recorrer las salas, se me acercó.

-¿El Greco?

-Buenas tardes, los cuadros de El Greco están en estas tres salas.

En fin, seguramente le habrían dicho que fuera a ver a este pintor sin conocerle de nada. Porque hay que reconocer que El Greco tiene una pintura muy peculiar, como para no saber qué pinturas son suyas y cuáles no.

También te tengo que decir, querido Diario, que el Museo entrega gratuitamente unos planos para que la gente se oriente. Pero, ¿verdaderamente se orientan? Vale, entiendo que yo he estudiado delineación e interpreto los planos con mucha facilidad. Pero, una cosa es una cosa y otra cosa es otra. Es que, estando en las salas de El Greco se me acercó una chica de veintitantos años largos con el plano en la mano.

-Perdone, ¿El caballero de la mano en el pecho?

-En el plano que tiene pone que está en la sala 8B. Es esa.

-¿Y La Adoración de los pastores?

-Aquí pone que está en la sala 10B. Es aquella.

-¿Y Caravaggio?

-Vamos a ver... aquí pone que está en al sala 6. Según sale de esta sala, a la izquierda. Tercera sala.

-¿Y...?

Y... me marché mientras buscaba otro cuadro en el plano para preguntarme. Vale, estamos para ayudar en lo que se pueda, pero no podemos perder tiempo en indicar dónde están todos los cuadros, porque mientras lo hacemos, alguien puede hacer cualquier cosa a una pintura y nosotros no darnos cuenta. Y nuestro principal trabajo no es ser un punto de información, que lo tenemos que ser, pero escuetos, sino que es velar por la seguridad de las obras de arte expuestas en las salas a nuestro cargo.

¡Ah! Sobre el tema de las fotografías me pasaron dos cosas curiosas... por llamarlas de alguna manera, claro.

-Perdone pero no se puede grabar en el Museo.

-No estoy grabando a las obras, estoy grabando a los niños.

-Ya, pero está grabando y está prohibido hacerlo dentro del Museo.

Por no decirle que su niño, por el mero hecho de que le estaban grabando, casi toda un cuadro. Pero, bueno, a veces viene bien callarse algo, porque al final, el vigilante es un intransigente y un mal educado.

Lo que sí fue gracioso, querido Diario, es que vi a dos chicas, jóvenes, de unos dieciocho años haciéndose un selfie.

-Perdonen,...

-Sorry.

-... no se puede hacer fotos.

O sea, que me pedís disculpas sin saber qué os voy a decir. Eso solo significa una cosa, que sabíais que no se podía hacer fotos y que os he pillado con las manos en la masa... digo... en la cámara. Luego me estuve riendo por dentro un buen rato por la cara que pusieron cuando me acerqué a ellas.

Bueno, te voy a hacer una pregunta, querido Diario, a ver si la aciertas... ¿Cuántas esculturas de El Greco tiene el Museo? Me refiero no a las esculturas sobre El Greco, sino a las que él hizo, las que él talló.

Ehhh!!! Te he pillado. Esta es una de las preguntas que cayeron en el examen de la oposición. Pues la respuesta es... dos.

Cuando las ves, al primer impacto, te crees que son Adán y Eva, pero qué pintaba Adán con un gorrito en la cabeza y una especie de jarrón en la mano. Por lo menos uno de los dos tendría que tener una manzana. Pues no la tienen porque no son ellos, sino Epimeteo y Pandora. Estas esculturas de madera policromada las hizo Doménikos Theotokópoulos, más conocido por El Greco, entre los años 1600 y 1610. Son relativamente pequeñas... Adán... digo... Epimeteo mide 44 centímetros de altura y Pandora es más pequeña, de 43 centímetros.

¿Que quiénes son estos buenos señores? La verdad es que es un señor y una señora... y pareja con una hija.

Según la mitología griega, Epimeteo era hermano de Prometeo. Los dos actuaban como benefactores de la humanidad. Prometeo era ingenioso e inteligente y Epimeteo, nuestro protagonista, se le representaba como el tonto de los dos. Epimeteo se unió a Pandora y tuvieron una hija, Pirra, que unida a Deucalión fueron los padres del género humano después del gran diluvio.

Pero, entre nosotros, querido Diario, se conoce algo más a Pandora que a su pareja. Y es que según el libro "Trabajos y días", del poeta Hesíodo, los hombres eran libres de fatigas y enfermedades, pero Pandora abrió un ánfora que contenía todos los males, liberando todas las desgracias humanas. Hesíodo dice que el ánfora se cerró justamente antes de que saliera la esperanza.

Pero hay "otra versión de los hechos", querido Diario. Y dice que en realidad, el ánfora contenía bienes y no males. Y cuando se abrió, los bienes regresaron a las mansiones de los dioses y los hombres se quedaron afligidos por los males. Y lo único que pudieron conservar era la esperanza.

Dicho lo dicho, una pregunta de Trivial puede ser: ¿Cuántas esculturas talló El Greco? Respuesta, dos.

Ahí lo dejo, querido Diario.

(Fotografía de las esculturas Epimeteo y Pandora - 1600-1610 - de Doménikos Theotokópoulos, el Greco).